Cultura restaura la “Cimera” de la Fiesta de l’Estendard

El área de Cultura, Patrimonio, Memoria Histórica y Política Lingüística ha restaurado la réplica de la “Cimera” Real que la RealArmeríafacilitó en el Ayuntamiento de Palma a principios de los años noventa del siglo XX y que cada Fiesta del Estandarte sale a la plaza de Cort.La Concejalía de Cultura decidió limpiar y restaurar algunos puntos degradados de la pieza. Por recomendación de los propiosrestauradores, se decidió buscar una nueva ubicación y una nueva vitrina para mejorar las condiciones ambientales de la pieza. Por este motivo, se ha hecho una nueva vitrina y se ha elegido una nueva ubicación para la Cimera, para darle mayor protección y mayor protagonismo dentro del espacio de Sala.
La restauración la ha llevado a cabo el conservador-restauradorPere Terrassa. Esta restauración ha tenido un coste de 1899 euros. La vitrina y lailuminaciónlla han realizado los técnicos del Departamento de Mantenimiento de Majordomiadel Ayuntamiento.

El escudo que blasona la vitrina ha sido realizado por la escultora Georgina Gamundí, a partir de un modelo del siglo XVI, concretamente de uno de los bancos del Jurados de la Universidad que se conserva en la Sede de Mallorca, el cual, precisamente, está timbrado con la cumbre real del dragónalado.

Historia

En la casa consistoriales de Cort se conservaron desde tiempos inmemoriales una serie de objetos que según la tradición habían pertenecido al rey Jaume I o a otro protagonista de la Conquista. Su silla, su espada, sus estribos, un escudo atribuido al rey moro, algunos trozos de cota de malla, las capas de los caballeros Montcadesy la cumbre del rey en Jaume en forma de dragón alado. Todas estas piezas se exponían ante la fachada de Cort cada 31 de diciembre, día en que se celebraba la fiesta de la Conquista o del Estandart.

El 17 de enero de 1831, elbatliudel Real Patrimonio en Baleares, ManuelHerrán, comunicaba en el Ayuntamiento de Palma que el rey Ferran se interesaba por todas aquellas antigüedades porque fueran a formar parte de la colección de la Real Armería. Durante seis meses el Ayuntamiento de Palma no hizo caso a esta petición. Poco tiempo después se repitió otro comunicado reiterativo solicitando una contestación inmediata para poderla transmitir a Palacio.

La corporación se vio así presionada a desprenderse de estas piezas. El 29 de octubre se hizo entrega a Herrán, quién las envió a continuación con destino en Barcelona y después en Madrid. En todo caso, la ciudad de Palma, y por extensión todo Mallorca, se quedó sin su particular repertorio de objetos de la Conquista. Sin duda, ninguno de estas piezas de museo no había sido testigo de las gestas de Jaume I, y la factura de todas ellas era posterior al siglo XIII.